El tiempo ha pasado para ella.
Errores.
Errores que le cuesta decidir si se arrepiente de ellos o no. La bipolaridad se hace presente en esta cuestión.
Esos fallos, esas piedras lanzadas a si misma y a otros jardines, le han provocado daños.
Heridas profundas, ya cosidas y vendadas, pero quizás aún hoy le salten algunos puntos de vez en cuando. Nada que una nueva sotura no pueda arreglar, con un hilo bueno, fuerte y consistente todas las heridas terminan sanando, aunque en su momento ella no lo creyó así.
Otras pequeñas magulladuras y rasguños, de esos que no duelen demasiado pero joden lo suficiente como para pararte a decirte: ¿En qué coño estabas pensando?
Esos fallos no han sido más que trazas en un camino que le han llevado hacia otros lugares, ni mejores ni peores, simplemente, distintos.
Pero, ¿quién le dice a ella que si hubiese omitido ciertos errores, ahora, quizás, sería más feliz?
Aunque ahora eso ya no importa.
Aún así, conociendo su presente camino, no lo cambiaría por nada.
Merece la pena sufrir si acabarás rodeada de sonrisas y abrazos que llenan y hasta crujen el alma.
No importa caer si sabes que alguien te dará su mano e incluso su fuerza para que no te quedes parada.
Borracheras.
Borracheras en las que ingiere quizás a veces más de lo que debería.
Aquellas que crean circunstancias que quizás desearía posibles sin la necesidad de grados de whisky.
De esas que intensifican lo que sientes, y por ello a la mañana siguiente te levantas pensando ¿realmente es lo que siento?
Y ahí esta el miedo. Ese gran protagonista.
Pero ella aprende a silenciar sus confusiones, a sonreirle y a darle los buenos días cada mañana al presente.
Porque, ¿para que disgustarse por algo que ni siquiera ha pasado? ¿por que darle vueltas a sucesos de los que disfrutas? ¿vas a patalear cuando realmente puedes y estás a gusto?
Pues hay algo más fuerte e importante que sus propias mierdas cerebrales.
Algo tan fuerte como lo es el no solo desear la felicidad de otra persona, si no querer hacerlo posible.
Es como compartir esa aguja de insulina a medias que hará que dos personas puedan sonreír y ser felices.
Esa persona con quien compartes cigarros, litros de cerveza, abrazos, conversaciones, sentimientos, momentos, placeres, llantos, tristezas, sonrisas, ilusiones, sueños, pensamientos, puñaladas, canciones....y otros detalle que nuestra protagonista decidió suprimir.
Y ella le dejó una nota en la almohada antes de irse a dormir.
" No olvides que dispones de un tanque lleno de fuerza para ti.
No pido nada a cambio, solo el combustible para que la energía siga sosteniéndose.
Sabes cual es.
Tu sonrisa."
La marea es fuerte, intensa, a veces dolorosa, pero siempre nos arrastrará hacia la orilla. Cuando lleguemos a la orilla, deseo tumbarme al sol contigo y agarrarte de la mano.

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