jueves, 27 de junio de 2013

Miedo.

Ella tenía miedo de si misma. 
Dar un mal paso, una palabra maleducada, un gesto fuera de lugar.
De perder. 

Su vida es un juego de rol.
Tira los dados y teme el uno, el dos o el tres.
Siempre quiere un cuatro, el cinco o el seis. 
Pero se juega las balas y los corazones. 
Y no le importa la munición siempre y cuando llegue para apartar los zombies de su camino.
No del de ella, si no de los zombies que le atormentan a el. 

El miedo desaparece cuando están en la misma casilla. 
Y acrecienta cuando no puede hacer nada por regalarle una vida. 

Se la juega si le queda un solo corazón.
Pero no quiere jugar en su contra, quiere hacer una alianza. 
Una alianza infinita. 

Es un juego de dos. 
Y su mayor miedo es perder. 



Pero puede perder todos los juegos del mundo. 
Puede vivir bajo un puente. 
Puede ser una humana, un zombie o una elfa. 

Pero no puede perderle a el. 
Y no sabe si es un juego o no. No conoce si realmente algo superior maneja sus hilos. 
Pero si algún Dios enreda sus hilos, 
que los enrede junto a los de el. 
Da igual. 
No los deshará. 
Porque que mejor que vivir enredada donde quiere estar:
En un patio, en un sofá, en una cama, en la cocina
Y en el futuro hogar en el norte. 
Donde el frió no importa, donde el frío no quema si esta él. 



"Perdóname si fallo.
Perdona mis miedos.
Perdona que sea una desvariada y enferma mental
Perdónamelo todo"