Él la malcrió.
Y ella hizo una lista de ello.
Una lista de las cosas las cuales necesita cada día.
Por su culpa.
La convirtió en una niña malcriada y caprichosa con necesidad absoluta de sentimientos y sensaciones diarias.
He aquí su lista:
" -Despertarme y darle los buenos días.
-Transcurrir los primeros minutos del día sabiendo lo que vendrá después. Sin realmente esperar cuan especial y distintos pueden llegar a ser los momentos.
-Esperar algo que no me espero.
-Una teletransportación.
-Un abrazo (o cientos)
-Un beso (o miles)
-Una conversación (o millones)
-Un susurro (o infinitos)
-Una bebida con logotipo amarillo.
-Un cigarro.
Quizás otro.
Y después otro.
Quizás lo comparta.
No me importa ensuciar mis pulmones mientras llene mi alma.
-Un paseo.
-Una caricia.
-Más besos.
-Rutina.
-Novedades.
-Sueños.
-Derrames cerebrales.
-Vikingos y valkirias.
-Compañía.
-Vellos de punta.
-Sexo.
-Él.
- ... "
Y podría pasarse días escribiendo una lista infinita.
De momentos infinitos.
De sueños incontables.
De caprichos que solo él puede darle. Caprichos como un te quiero. Nada material.
Y hoy ella nota su ausencia.
Es raro.
Pero no importa.
Cree en el infinito...
...no hay duda de ello.